Cada salto en conciencia es soltar un aspecto de nuestra existencia humana. Estamos tan identificados con nuestra existencia humana, – todas las ideas, los comportamientos de cómo debemos ser, todos nuestros apegos. Y en algún momento estas cosas comienzan a presentarse, así que tienes que comenzar a soltar.

Ya he hablado de la importancia de «soltar la mochila”, ¿verdad? Porque incluso aunque nos esté pesando, aunque nos aplaste, nos da una sensación de falsa seguridad. Entonces, a medida que comenzamos a vaciar esa mochila, ya no nos identificamos tan fuertemente con nuestra humanidad, sino más bien con nuestra divinidad interna. Pero como no es algo tangible, no es algo físico, nos pone nerviosos: “¡Uh!, otro paso”, «estoy soltando» «otro paso, estoy soltando», “dejo ir” …

Entonces la confianza llega antes de la expansión. Y es por eso que digo que es un camino de fe, porque tienes que confiar. A menudo las personas llegan a nuestros retiros y no pueden avanzar más. Depende de cada individuo, pero a medida que comienzan a anclarse más en los resultados del Sistema, van teniendo el empuje que viene de la fuerza misma de la conciencia, donde casi se torna imposible no seguir avanzando: si no hablas tu verdad comienza físicamente a dolerte, si te abandonas a ti mismo buscando aprobación en el afuera, comienza físicamente a dolerte.

Así que tienes que seguir confiando, porque el camino siempre, siempre se está abriendo. Uno puede ver el camino, y luego las luces comienzan a encenderse. A veces incluso te puedes tropezar en la oscuridad, sin seguridad, y después…”¡Sí, ahí está, ahí está”! Pero para eso tienes que seguir caminando hacia adelante.

Las personas siempre me preguntan: «Cuando encuentre el propósito de mi vida, ¿entonces seré feliz?”. Porque asociamos eso con el hacer algo en particular: “Ah, cuando sea médico”, «cuando me convierta en madre”, “cuando sea millonario”, «cuando sea maestro”, «ése va a ser el propósito de mi vida”, «ésa va a ser mi vocación”, “entonces seré feliz”.

Y esa es la ilusión más grande, pues el propósito de nuestra vida es la EVOLUCIÓN y las EXPERIENCIAS. La vida es una experiencia, conocerse a uno mismo dentro de un millón de experiencias, conocerse a uno mismo confrontando los miedos, conocerse a uno mismo dando dicha, dando amor, conocerse a uno mismo para que nuestra felicidad y nuestra paz y nuestro amor, sean el propósito de nuestra vida.

“¡Ah, no he hecho nada con mi vida!” En realidad no importa qué hayas hecho, porque está basado en ilusión, solo en ilusión. Entonces es verdad, nunca has hecho nada, solo haz estado haciendo lo mismo siempre, una y otra vez. Tienes que autorrealizarte, tienes que conocerte a ti mismo, tienes que conocer tu grandeza y dar eso en cada cosa que hagas: lavando platos, salvando vidas, enseñando a niños, regando el jardín, en cada aspecto de tu vida.

La realización es el propósito de mi vida: aquello que esto siendo

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El propósito de nuestra vida
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Cada salto en conciencia es soltar un aspecto de nuestra existencia humana. Estamos tan identificados con nuestra existencia humana
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Isha Judd
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