Creando un Mundo ConscienteLa Magia de Aprender de los Errores: Un Camino Hacia la Evolución Personal
Isha Judd

Cada año nuevo eliges entre dos cosas: amor o miedo. No hay gris. Y todo empieza por una decisión: voy a amarme a mí mismo.
¿Qué vas a elegir este nuevo año? Lo bueno, por supuesto, lo conservas. Pero las limitaciones, las adicciones, todos esos lugares donde no te estás amando: eso es lo que vas a cambiar. La pregunta es cómo.
La respuesta empieza por dentro. Todo el mundo tiene ideas nuevas para el año que arranca, pero la primera debería ser una sola: voy a empezar a amarme a mí mismo. Voy a elegir aquellas cosas basadas en el amor. Voy a expandir mi conciencia y, como consecuencia, todo lo demás sucede.
Conéctate profundo dentro de ti, desde un lugar interno de amor incondicional. A medida que ese lugar crece, te va guiando sobre qué te sirve y qué no. Porque cuando estás presente y en tu corazón, lo sabes. Y esa es la mayor libertad: tener la capacidad de cambiar.
La conciencia está enfocada en la belleza, en la grandeza, en el amor. Su comportamiento natural es cuidar el entorno, y tú eres el entorno, tú eres tu creación. A medida que elevas la conciencia, tu percepción del mundo se vuelve más refinada, y ese mundo ideal que todos queremos comienza a existir: habrá paz, no habrá prejuicios, existirá unión.
La única verdad es la unidad con lo divino. Los seres humanos solo necesitamos aspirar a eso, porque eso es quienes somos. Todo lo demás nos mantiene en un lugar de sufrimiento. Y llegará un momento en el que experimentes muchísima libertad.
Ese es el juego que estamos jugando: elevar la conciencia, sanar al planeta, sanarte a ti mismo, volver a casa, al amor. Tienes la posibilidad de elegir ser un creador poderoso, enfocado en el amor, o una víctima, si te enfocas en el miedo.
Señales de que una persona se ama a sí misma
Cuida su cuerpo, lo alimenta de forma adecuada y lo ejercita.
Se permite sentir sus emociones sin juzgarlas.
Va hacia adentro y se conecta internamente.
Da incondicionalmente en sus relaciones, sin abandonarse.
Ve todo como una oportunidad para crecer y toma responsabilidad, en lugar de verse como víctima.
Un caso para reconocerte
Lo que sea que suceda en tu vida es una oportunidad para ser más amor. Son tus programas los que te mantienen atrapado en tu personalidad. Cuando limpias la casa, el vacío, la conciencia, comienza a penetrarlo todo, y las paredes caen con la fuerza de un océano que quiere romper el dique.
La conciencia es tan poderosa que la personalidad, esa pared frágil, no puede sostenerla. Una vez que se expande y se expande, tiene que salir hacia afuera: la unidad consume todo y la ilusión de separación cae. Por eso conviene elegir, momento a momento, aquello que nace del amor.
La práctica: elegir el amor cada día
Antes que cualquier otra resolución, decide una sola cosa: voy a empezar a amarme a mí mismo.
Conéctate dentro de ti, desde el amor incondicional, y deja que ese lugar te guíe sobre qué te sirve y qué no.
Frente a cada situación, recuerda que es una oportunidad para ser más amor, no un motivo para sentirte víctima.
Observa dónde eliges desde el miedo y, en su lugar, elige aquello basado en el amor.
Expande tu conciencia y confía en que, como consecuencia, todo lo demás sucede.
Es amor, o es miedo. De modo que es tu elección.
FAQ
Isha Judd propone una sola resolución de fondo para el año nuevo: elegir el amor. Sugiere conservar lo bueno del año anterior, pero cambiar las limitaciones, las adicciones y todos los lugares donde no te estás amando. Antes que cualquier otra meta, la primera debe ser empezar a amarte a ti mismo y elegir aquellas cosas basadas en el amor. Como consecuencia de expandir tu conciencia, dice Isha Judd, todo lo demás sucede.
Para profundizar

Newsletter semanal con artículos, agenda de retiros y lo más leído del blog.
Al suscribirte aceptas nuestra Política de privacidad.