La alabanza, la gratitud y el amor son verdades absolutas, es la forma en la que el Universo funciona, y son el resultado natural de la conciencia. Cuando creamos separación de la grandeza de quienes somos, comenzamos a enfocarnos en el miedo, en la crítica, en los juicios, en la separación del amor.  En definitiva, comenzamos a enfocarnos en lo que está mal.

Enganchados en ilusiones

Si piensas en los niños, te darás cuenta de que ellos siempre están enfocados en la alabanza, la gratitud y el amor. Los niños índigo hablan siempre de eso, y es porque no se han enganchado en la ilusión. Esas tres cualidades son naturales en toda la creación, y cuando se unifican, es una expresión perfecta de la compasión. La compasión es amor absoluto en cada momento, totalmente incondicional.

Abrazando el momento

La alabanza, la gratitud y el amor son la vibración de la creación, y naturalmente, a medida que vamos creciendo en conciencia, comenzamos a percibir eso: comenzamos a ver la belleza, a abrazar el momento, y a apreciar todo.

Apreciando toda la creación

Yo amo el canto de los grillos porque en forma natural, ellos alaban. Toda la creación alaba: los pájaros alaban, los animales siempre alaban, la naturaleza alaba, todos extendiéndose hacia la luz, siempre buscando la luz. Y eso es la alabanza, es el resultado natural de la expansión de la conciencia. Pero mientras estamos removiendo toda la basura, tendemos a enfocarnos en lo que está mal. Cuando nos contraemos buscamos lo que está mal en lugar de enfocarnos en la grandeza.

El juego de la dualidad

Pero estamos en un juego de dualidad, de modo que no puedo experimentar el amor sin experimentar el miedo, no puedo experimentar la apreciación sin ver la crítica. Es dualidad, y es una experiencia humana, en donde no estamos experimentando nuestra divinidad, estamos experimentando una parte muy pequeña de ella, y hemos cerrado todo nuestro conocimiento, toda nuestra percepción de la grandeza de quienes somos para poder jugar este juego. Esa es la razón por la que hemos creado toda la separación.

El amor siempre está presente

Y luego decidimos despertar. El corazón siempre nos está llamando para que volvamos a casa, ésa es la tarea del corazón: llamarnos de vuelta a casa, a la inocencia, al amor. Pero en realidad el amor siempre ha estado ahí. Es el programa creado por el intelecto – la ilusión del miedo, la separación – la que nos impide verlo. Todo es creado por la mente, por nuestro programa, todo es creación del intelecto. Por eso los niños no experimentan eso, porque están presentes aquí y ahora, mirando, amando, inocentes, no ven nada malo, no ven nada imperfecto.

Elevando nuestra conciencia 

Hasta que la sociedad, nuestros padres y todos aquellos que durante nuestra vida nos ayudan a jugar el juego, nos enseñan que hay algo que está mal. Primero en nosotros y luego en todo lo demás.

Eso es lo que se supone que tiene que suceder. Se supone que tenemos que atravesar toda esa experiencia. Pero cuando elevas tu conciencia, ahí es cuando comienza la diversión, porque el sufrimiento se va yendo, al igual que el miedo.

Y es entonces cuando podemos enfocarnos
en la alabanza,
 la gratitud
y el amor.