Unificación Isha Judd
El cuerpo terminó el día y la mente no. Recién cuando se apaga todo lo demás queda espacio libre, y ese espacio lo ocupa lo que no pudiste pensar antes.
Mente · 6 min de lectura

Por qué te acuestas agotada y no te puedes dormir

El cuerpo terminó el día y la mente no. Recién cuando se apaga todo lo demás queda espacio libre, y ese espacio lo ocupa lo que no pudiste pensar antes.

Isha Judd

Te acuestas agotada y la mente arranca justo ahí. No es casualidad de horario: durante el día el ruido, las tareas y las pantallas ocupan el lugar, y a la noche ese lugar queda libre. Lo primero que entra es todo lo que no llegaste a pensar.

Isha da un número que ordena bastante el asunto: «Los seres humanos tenemos entre 60.000 y 100.000 pensamientos al día». Ninguno de esos pensamientos se cancela porque apagues la luz. Solo esperaban un rato sin competencia.

De noche no piensas más: piensas sin nada que te tape

Durante el día la mente trabaja igual, pero está entretenida: las tareas, las conversaciones y las pantallas ocupan el primer plano y ese ruido de fondo pasa desapercibido. En la cama no hay nada encima, así que se escucha entero y parece que llegó de golpe. Isha le pone un nombre que se entiende enseguida: «Nuestros pensamientos son como una prisión». De día esa prisión tiene distracciones. De noche no.

Y lo que llega casi nunca es el presente. «A menudo estamos tan lejos en el futuro que no podemos ver la magia frente a nosotros», dice Isha. La mente nocturna trabaja sobre mañana: la conversación que viene, lo que falta resolver, lo que puede salir mal. Ella lo señala con una indicación corta: «Deja de anticipar qué puede ir mal. Confía en tu experiencia». El cuerpo, mientras tanto, responde a esos ensayos como si estuvieran pasando.

Dormir horas no es lo mismo que descansar

Hay noches de siete horas que amanecen igual de cansadas, y ahí se ve que el problema no era la cantidad. Se puede dormir con la cabeza todavía trabajando, y eso se nota al día siguiente. Por eso vale la pena mover la pregunta: no cuántas horas dormiste, sino en qué estado te acostaste.

La otra trampa es pelearse con la mente para que se calle, que la enciende más. Isha propone lo contrario: «No pelees con tu mente. Solo atestigua». Y ubica dónde está el descanso real: «No puedes estar en el momento presente si estás en tu cabeza». La diferencia no es dejar de pensar, que no se puede. Es dejar de estar dentro de cada pensamiento como si hubiera que resolverlo esta noche.

Señales de que no es cansancio, es la mente encendida

  • Te duermes de agotamiento y te despiertas a las tres o cuatro de la mañana.

  • Repasas conversaciones del día y ensayas las de mañana.

  • El sueño llega justo cuando ya casi es hora de levantarte.

  • Duermes las horas que tocan y aun así amaneces sin energía.

  • Usas el teléfono para no quedarte a solas con la cabeza, y termina despertándote más.

Una escena que quizás reconozcas

Todo el día corriendo, sin un minuto para pensar. Te acuestas rendida, apagas la luz y en menos de cinco minutos aparece la lista completa: el mensaje que no respondiste, la cuenta que vence, la conversación pendiente, la frase que dijiste mal en una reunión.

No se encendió nada nuevo. Estuvo ahí todo el día, tapado por el ruido. La cama es simplemente el primer rato del día sin competencia, y por eso parece que la mente se activa justo cuando quieres dormir. En realidad recién ahí se puede escuchar.

La práctica: llegar a la cama en otro estado

  1. 1

    Paras unos minutos antes de acostarte, con la luz baja, y bajas la atención de la cabeza al corazón.

  2. 2

    Si la mente sigue hablando, quizás puedas mirarla en vez de discutirle. Pelear con un pensamiento lo deja despierto más tiempo.

  3. 3

    Cuando aparezca el ensayo de mañana, notas que estás en el futuro y vuelves a lo que sí está pasando ahora, que es que estás acostada.

  4. 4

    Dejas un rato entre la última pantalla y la almohada, aunque sea corto. Ese hueco es donde suele caber la práctica.

  5. 5

    Si te despiertas de madrugada, puedes volver a lo mismo sin exigirte dormir. El descanso empieza antes que el sueño.

No pelees con tu mente. Solo atestigua.

Isha Judd

FAQ

Preguntas frecuentes

  • Porque no se aceleró: recién ahí queda sin competencia. Durante el día los pensamientos corren igual, pero tapados por las tareas, las conversaciones y las pantallas. Isha llama a los pensamientos una prisión, y de día esa prisión al menos tiene distracciones. Cuando apagas la luz, ese ruido queda solo en la habitación y se escucha entero. Por eso parece que llegó de golpe, cuando en realidad estuvo ahí todo el día. Verlo así cambia la reacción: no hay nada que apagar de urgencia, hay algo que estaba y por fin se oye.

#dormir#descanso#mente#pensamientos#presencia

Sigue leyendo en Mente

Ver todo el contenido
Recibe contenido de la Unificación en tu email.

Recibe contenido de la Unificación en tu email.

Newsletter semanal con artículos, agenda de retiros y lo más leído del blog.

Al suscribirte aceptas nuestra Política de privacidad.

¿Te ayudamos a empezar?