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Lección 4: Sanando la Separación

By 26 Octubre, 2015Cursos

Imagina que eres es un proyector, brillando tu luz sobre una pared blanca. Ahora imagina que una diapositiva se coloca en tu ranura, con una imagen de conflicto. Disgustado, te das vuelta para evitar la imagen, sin embargo, la misma imagen sigue apareciendo en la nueva superficie. Rompes el muro, pero la imagen se sigue proyectando en la pared de atrás. Huyes, pero llevas la imagen contigo y es reflejada nuevamente donde sea que vayas. Así de inútil son nuestros intentos por cambiar el mundo: nunca estaremos satisfechos hasta que vayamos hacia adentro y cambiemos de diapositiva.

A los veintiocho años, perdí todo. Cuando sucedió, pensé que era el peor año de mi vida, pero en realidad era el mejor. Fue el mejor regalo que podría haber recibido, ya que me llevó a encontrarme a mí misma. Tenía que encontrar algo más seguro y ese algo era el amor incondicional. Cuando empezamos a sanar, encontramos este lugar. Ese lugar tranquilo y dulce donde sentimos alegría es también la fuente de nuestra sabiduría interna. Sabe la verdad y habla desde la omnisciencia. Cuando empezamos a conectarnos con este lugar, este espacio de unidad, descubrimos nuestra verdadera esencia. Esto es lo que anhela el corazón.

Las transformación futura no es lo importante. Lo importante es lo que estamos eligiendo en este momento. Pregúntate ¿Estoy eligiendo el amor? ¿Estoy eligiendo ser responsable? ¿Estoy eligiendo cambiar mi vida? ¿Estoy poniendo el amor incondicional por encima de todo y confiando? Cuando veo la inseguridad externa, ¿estoy cultivando la seguridad interna? Estoy evolucionando, o me estoy aislando en más miedo?

Al ir hacia adentro empezarás a encontrar las respuestas, tus respuestas. No mis respuestas – estas no son lo importante. Esto no es una filosofía ni un sistema de creencias, sino que se trata de encontrar el gurú dentro de ti y asumir la responsabilidad. Siempre queremos que alguien mas nos arregle, pero no pueden. No somos como el coche que mandamos al mecánico. Tenemos que ir profundo y esto es lo maravilloso de la exploración de uno mismo: es la cosa más excitante, la única tierra que queda por descubrir. Cuando comienzas a descubrirte a ti mismo quedarás asombrado con lo increíble que eres, lo valiente que has sido y las elecciones que has tomado.

Acompáñame ahora en la cuarta parte de la película Por qué Caminar si Puedes Volar? para aprender la cuarta faceta, abrazando la experiencia de la unidad.

Bien, ahora ya tenemos la cuarta faceta, la cual completa las tres que ya hemos aprendido, y es:

Om unidad.

¿Qué es om? Las culturas antiguas vieron que había una esencia subyacente que era común a todo, y encontraron palabras para describir esa esencia. En sánscrito, la madre de todas las lenguas, esa palabra es om.

Om es la vibración que todo lo impregna en el Universo. El sonido del om vibra en el nivel más primordial con todo lo que existe.

En la cuarta faceta juntamos el om con la unidad. Vibrar en las profundidades del om, mientras nos enfocamos en la unión que existe más allá de la aparente separación en el Universo, conduce al cerebro directamente dentro de la calidad, el sentimiento y la presencia de la unidad. La perfecta armonía que esto crea en la mente es luego anclada en el corazón, resonando en el pináculo del amor-conciencia puro e irradiando esto a toda la creación.

De esta forma, la cuarta faceta complementa las otras tres, dando base a la experiencia que hemos desarrollado dentro de las profundidades silenciosas de la unión.

Vamos a practicar esta faceta ahora, durante 20 minutos. Aquí les explico cómo:

1. Siéntate cómodamente y cierra tus ojos. Permite que cualquier pensamiento que venga a tu mente pase suavemente. No intentes parar tus pensamientos, no trates de entrar en un estado de no-mente. En vez de eso, sólo deja que venga naturalmente lo que tenga de venir.

2. Ahora piensa: Om Unidad. Piénsalo sin ningún esfuerzo, como lo harías con cualquier otro pensamiento, sin concentrarte y sin tratar de entender su significado.

3. Al mismo tiempo que piensas la faceta, lleva tu atención empezando por la base de tu columna vertebral recorriendo hasta la coronilla de tu cabeza.

4. Después de pensar la faceta, deja un espacio, haz una pausa. Después de          unos momentos, repite la faceta, lleva tu atención al corazón y de nuevo            deja un espacio.

5. Continúa de esta forma por veinte minutos. Puedes darle un vistazo a tu reloj para llevar el tiempo.

No pienses la faceta una y otra vez de forma ininterrumpida como lo harías con un mantra, deja siempre un espacio de unos pocos segundos entre cada repetición. Puedes experimentar paz y silencio durante este lapso, pero también es posible que lleguen pensamientos a tu mente. En ocasiones puedes olvidar la faceta, cambiar las palabras o el punto de atención. Si esto sucede, cuando te des cuenta, vuelve a pensarla como se explicó anteriormente. Todo lo que sucede durante la práctica es perfectamente normal y natural. Sólo recuerda: cuando notes que no estás pensando la faceta, elige pensarla nuevamente. Ahora vamos a cerrar los ojos y practicar durante 20 minutos.

 CUANDO HAYAS TERMINADO…

Ahora has aprendido las cuatro facetas:

Alabanza al amor por este momento en su perfección.

(Atención: profundamente en el corazón.)

Gracias al amor por mi experiencia humana en su perfección.

(Atención: profundamente en el corazón.)

Amor me crea en mi perfección.

(Atención: profundamente en el corazón.)

Om unidad.

(Atención: subiendo desde la base de la columna vertebral hasta el tope de la cabeza.)

La práctica continua de estas facetas, junto con las otras enseñanzas de este curso, te llevará a amarte incondicionalmente. Las facetas pueden parecer simples, pero mientras más las practiques, apreciarás la profunda resonancia que producen dentro de tu ser.

Enfoque del día: Vacía tu Taza

Un maestro zen japonés recibe la visita de un profesor universitario. Viene a preguntarle sobre el zen, pero antes de contestarle, el maestro le invita a un té. La ceremonia del téjaponesa es algo larga y compleja y el científico se va impacientando cada vez más a medida que el maestro tranquilamente recorre los pasos de la ceremonia.

Cuando el téesta listo, comienza a llenar la taza del visitante. Cuando la taza estállena, continúa vertiendo.

El té comienza a desbordarse y el profesor, sin poder contenerse por más tiempo exclama, “¡Ya estállena. No cabe más! “

 “Asícomo esta taza”, dice el maestro, “túestás lleno de tus propias opiniones e ideas. ¿Cómo puedo enseñarte si aún no has vaciado tu taza?”

En el mundo moderno, se nos ha enseñado que acumulando cosas – ideas, bienes, conocimientos, experiencia – encontraremos la plenitud, pero en realidad una vida  vibrante y verdadera proviene de estar vacío.

Al llenar nuestros sentidos con un aluvión interminable de estímulos y distracciones, enterramos el tesoro más grandioso de nuestra existencia: nuestro propio Ser. En el fondo, debajo de todas las ideas, preferencias, opiniones, temores y recuerdos, está tu ser, verdadero y eterno: aquello que yo llamo amor-conciencia. Siempre ha estado ahí y siempre lo estará. Es quienes somos en el nivel más profundo y sin embargo, lo hemos perdido de vista, escondido detrás de las “cosas” que más valoramos. Sólo vaciándonos podremos descubrir nuestro tesoro más preciado. El vacío está lleno de lo que profundamente queremos y necesitamos.

Nos aferramos a las estructuras que nos son familiares porque pensamos que definen quiénes somos. Aunque nos causen sufrimiento, la alternativa parece mucho menos deseable: nuestro miedo al cambio es, en última instancia, el miedo a perder nuestra identidad. Sin nuestro sistema de creencias, preferencias políticas, opiniones e incluso nuestras personalidades, ¿que sería de nosotros?

Estas ideas acerca del mundo y de nuestro lugar en él nos dan una cierta sensación de control: sabemos donde estamos parados y sabemos que lugar ocupamos en relación a todo y a todos. Pero ¿acaso esta ilusión de control nos ha dado felicidad? Para la gran mayoría de nosotros, la respuesta sería ¡no!

Y por lo tanto, si quisiéramos encontrar una nueva visión de vida, tendríamos que  estar dispuestos a dejar ir nuestras viejas ideas y opiniones. En vez de aferrarnos a ellas rígidamente, estancados y resistentes al cambio,  deberíamos estar abiertos a recibir y dispuestos a evolucionar. La evolución es la naturaleza del amor-conciencia. Y ¿qué es lo que impulsa a la evolución? El cambio. Sin cambio, no hay crecimiento, no hay vida. La rigidez – la resistencia al cambio – es la muerte. La vida debe adaptarse para sobrevivir: si queremos seguir adelante, debemos estar dispuestos a transformarnos, dejando lo viejo atrás.

¡Que liberador es estar vacío! No tener opiniones, ni ideas, ni límites, ni resistencia. El decir que sí al Universo, decir sí a toda la creación desde un lugar dichoso, surge de abrazar la vida sin interferir, de la dulce entrega a lo que es, del enamorarse de la propia realidad actual. Esta es una verdadera historia de amor, el amor de un individuo por la vida misma, por sí mismo, por la dicha de ser.

¡Hasta la próxima!

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