Preocuparse no es amor, cuando te estás amando a ti mismo no te estás preocupando por el afuera. No quiere decir que no ames a tu familia, quiere decir que no vas a estar tomando de ellos, porque te sientes completo dentro de ti: eso es amor.

Llamar a todo el mundo tres veces al día no es amor, eso es preocupación.  Tienes que ser feliz, no tendrías que estar extrañando nada, y si estás extrañando necesitas ir hacia adentro y darte ese amor a ti. El amor  no extraña. El apego no es amor, es necesidad, así que mientras más puedas estar contigo y comunicar desde un lugar de dar y de dicha, no de preocupación, más maduro vas a ser, y donde sea que estés, tendrías que sentirte como estando en casa.

Yo me siento igual en todas partes, nunca extraño y me siento completa dentro de mí, y eso es libertad. ¡No es que no me importe! Me importa profundamente, pero no me estoy preocupando. Todo es importante, pero no me está alejando de mí, porque eso siempre es apego. 

Y deja de cuestionar todo tanto. Cuando estamos felices empezamos a cuestionar todo: “Ay, por qué será que estoy tan feliz?” “¿Por qué no extraño?” “¿Cuánto tiempo va a durar esto?” Y siempre es por la misma razón: porque está esta idea profunda de que no nos merecemos ser felices. Pero todos tendríamos que ser felices y abundantes,  es así como tendría que ser, si estamos enfocados en el amor. 

Como nos hemos estado enfocando tanto tiempo en el miedo, creemos que eso es real. Es más, creemos que el amor no es real, no confiamos en el amor: «¿Seguro que me amas? ¿Seguro? A ver, voy a probarlo haciendo esto…, y esto…. seguro que aún me amas?» y claro, de pronto ya no me amas más… “¿Ves? ¡Te dije! Yo sabía! ¡Sabía que no me amabas de verdad!”.  Pensamos que eso es lo real : el miedo, el abandono, la traición, creemos en esas cosas, en la corrupción. 

¡Y en la esencia de quienes somos no creemos, no confiamos en ella! ¿Por qué? Porque se nos ha enseñado a no hacerlo. Siempre nos vendieron un cuento de hadas, todo se vino abajo y después ya no creímos más en nada.  Tienes que empezar a confiar en el amor, tienes que empezar a confiar en que las cosas sólo pueden mejorar.

Está esa jaula tan frágil que tú crees que es la que te sostiene, pero no te sostiene, te restringe y en realidad no tiene nada que ver con el amor. Cuando sueltas la jaula no pierdes a la familia, pierdes el apego nada más, y esa es la diferencia, y los vas a amar incondicionalmente.

Y tienes que poder identificar eso, porque las manipulaciones, las limitaciones, esas estructuras son las que crean el drama, y no lo necesitas.  De modo que tienes que sentirlo, ver tu adicción a sufrir y dejarla ir, porque no es importante, es limitante y dentro de eso no puedes fluir, solo vas saltando de rama en rama complaciendo a esta rama, luego a la otra, tratando de liberarte ¡pero no! Tienes que seguir complaciendo a esta otra rama y a esta otra…  y cada vez que abres las alas ¡ups! Le golpeas a alguien o alguien está en el camino. Tienes que dejar ir todo eso para poder amar incondicionalmente, de eso se trata, y ser libre, ser libre de ti mismo, ese es el mejor regalo que le puedes dar a tu familia.

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El mejor regalo para tu familia
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Preocuparse no es amor, cuando te estás amando a ti mismo no te estás preocupando por el afuera.
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Isha Judd
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