En esta tercera entrega de herramientas para el bienestar interior vamos a gentilmente permitirnos  sentir nuestras emociones,  sin juzgarlas.   ¿ Y cómo podemos hacer esto? Pues profundizando en la práctica de lo que comenzamos a incorporar la semana pasada, ¿recuerdan?

La semana pasada aprendimos la segunda faceta, y comenzamos la práctica de la misma manera que lo hicimos con la primera, recordando que la faceta es como otro pensamiento que pasa por nuestra mente, y que al pensarla llevamos nuestra atención al corazón, luego dejamos un espacio donde tal vez pasan otros pensamientos, los que no rechazamos,  y luego volvemos a pensar la faceta. Continuamos  así hasta finalizar nuestra práctica.

Gracias al amor por mi experiencia humana en su perfección. (Atención: profundamente en el corazón).

A esta frase la llamamos faceta, y mientras más se repite más va brillando. Es como pulir una joya interna, y somos nosotros quienes podemos percibir el resultado de ese brillo irradiando, haciéndonos sentir realmente bien. Llamamos a esta práctica unificación: se produce una unidad energética entre ambos hemisferios del cerebro en cuanto a su frecuencia de onda, vibrando al unísono con nuestro corazón.

Un aspecto fundamental del Sistema Isha es sentir tus emociones sin juzgarlas, expresarlas de una forma adecuada y aprender a dejarlas ir. Esto es muy diferente a quedar atrapados en el drama o el sufrimiento. Por ejemplo, si estamos tristes, nos permitimos llorar. Si estamos enojados, gritamos en una almohada, golpeamos un costal de boxeo o un colchón, o hacemos ejercicio físico para mover la energía. Hacemos esto con inocencia, tal como lo haría un niño.  Encontraremos que esto nos facilitará el vivir más livianos y enfocados en el momento presente.

Les quiero compartir algo que una amiga me contó: No hace mucho, corriendo por la ribera de un río, (es algo muy serio esto de correr a lo largo del río,  todos con sus monitores cardíacos mirando constantemente sus relojes, algunos escuchando  música, pero en general tomando el hecho de ejercitarse como algo sumamente serio).  De pronto una graciosa mujercita venía corriendo en frente, acercándose a mi amiga. Verticalmente esta mujer era pequeña, pero horizontalmente ¡no era para nada pequeña! Todo lo que podía rebotarle o movérsele, le rebotaba y se le movía. Ya cuando estuvo más cerca, miró a mi amiga, mi amiga miró a la mujercita, y ambas comenzaron a reír. ¡La mujer que rebotaba se estaba riendo de ella misma, y mi amiga se estaba riendo de verla reírse de ella misma! Lo estaba pasando muy bien bamboleándose y viéndose muy cómica, ¡y estoy segura de que le trajo mucha alegría a todas esas personas tan serias!

Fue una actitud muy espontánea de alguien que disfrutaba y conocía sus propias particularidades, en contraposición a la rigidez de otros. Es algo anecdótico, pero me deja el mensaje de cómo podemos experimentar cualquier cosa en un gran abrazo a todo lo que es.

Antes de despedirnos hoy, me gustaría que se entregaran un ratito a practicar la faceta 1:

Alabanza al amor por este momento en su perfección.

(Atención: profundamente en el corazón)

y la faceta 2:

Gracias al amor por mi experiencia humana en su perfección.

(Atención: profundamente en el corazón)

Practica, entrégate a experimentar y nos puedes contar, escribiéndonos  a  isha@isha.com,  también puedes visitar nuestra página: ishajudd.com y la próxima semana disfrutaremos juntos con otro pasito más.

Gran abrazo y hasta ese momento.