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Víctimas del afuera

By 15 Julio, 2015Artículos

Escucho la queja, como si el afuera tuviera la culpa, como si algo o alguien fuera responsable de lo que eliges o no eliges hacer. No padezcas tu experiencia, suelta tu rigidez.

Puedes disfrutar de tu entorno y al mismo tiempo estar enfocada en ti, solo se trata de permanecer centrada. Puedes admirar el paisaje mientras permaneces anclada profundo dentro de ti. Elige eso en cada momento: elige ser conciencia, y siendo conciencia, puedes disfrutar de todo sin perderte en ello. Mantente presente contigo.

Si eres rígida para mantener un cierto estado interno, responsabilizando a lo externo por lo que no haces tú, te estás defendiendo, no estás abierta. En ese lugar hay una ignorancia y hasta una arrogancia, que son sólo protección. Y lo verás, es algo fácil de ver, porque en realidad el amor no necesita defenderse, es totalmente vulnerable, aún frente a la injusticia, porque está creando todo para sanar.

Cuando te proteges no te estás abriendo a recibir. Las cosas que provocan estrés no son racionales, ni siquiera tienen que ser verdad. Es lo que tú consideras falso, injusto, eso es lo que te mueve.

Así, cuando el amor a ti misma se profundiza y utilizas todo para ser más, tu estima por ti se eleva, estás enfocada en apreciarte, en agradecer, en amar, estás anclada en ese amor internamente y lo compartes.

Y así te sientes más fuerte y más clara, y totalmente real, y te aceptas a ti misma completamente, porque eres perfecta. El miedo, la inseguridad, la duda, el cuestionamiento y el juicio, todo eso se va, y solo te aceptas a ti misma exactamente como eres, en lugar de cortar todas esas partes para poder caber en la cajita que tiene todo ordenado, controlado, estructurado.

Solo se gentil contigo misma. Y haz elecciones para ti, no te abandones. Es la única forma de aumentar la autoestima: poniéndote a ti en primer lugar, amándote a ti primero, y luego experimentarás y podrás dar abundancia de amor.

Si eres de esas personas que andan por ahí cuidando a todo el mundo,¡la madre gallina!, bien, haz una nueva elección: cuídate a ti misma. Enfócate en tu conciencia. Lo más importante, para cualquier persona, es la conciencia. Enfócate en tu crecimiento. Verás así cuán nutrida estarás para dar a otros, cómo será el resultado natural de aquella abundancia interna que estás experimentando y cómo podrás permitir que la verdadera naturaleza del amor fluya: el dar. No estarás comprando amor ni aprobación, y por lo tanto, no estarás resentida o midiendo lo que te dan, sin poder recibir.

Fíjate, cualquiera sea el rol que cumplas, en el hábito de culpar al afuera, a algo externo (pareja, hijos, gobierno, clima, infancia o lo que sea) por lo que sientes, por lo que no salió como esperabas, o querías. Y si te ves hacer esto, vuelve a ti, y siente. No comiences a recopilar elementos o excusas para justificar tu caso, como un abogado que quiere probar lo indemostrable y que tiene que hacer mucho ruido para ser escuchado. La mente es así, empieza a acumular razones, a gritarlas, a apuntar a cualquier lado. Más bien detente, apúntate a ti misma, siente aquello que quieres evadir, y sobre ese terreno fértil la responsabilidad puede dar sus nuevos brotes y crecer, sin queja, sin lamentos, sin más victimización, sino en un pleno vivir.

Anímate a abrazar tu vida en la conciencia, el amor y la plenitud de tu ser interior.

“Víctimas del afuera” Emol.com – Chile, Agosto 2011

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