Cuando durante nuestra niñez creamos la separación de nosotros mismos, surge una red de creencias que nos hace pensar que no somos merecedores de amor. Sin embargo seguimos buscándolo constantemente, solo que lo buscamos  en el afuera: en la familia, en la  pareja, en nuestros éxitos, en nuestros logros. Y es hermoso tener todo eso, pero nunca nos sentiremos totalmente completos pues, en última instancia, lo que verdaderamente anhelamos es el amor incondicional que está dentro de nosotros. Es como construir una casa sobre cimientos defectuosos.

“Tienes que amarte a ti misma”

Yo recuerdo que las personas solían decirme: “Tienes que amarte a ti misma” y yo les decía: “¡Qué buena idea!” pero nadie sabia cómo hacerlo. Yo tampoco. Yo pensaba que tal vez dándome un masaje, yendo de vacaciones o comprándome un auto nuevo…. Pero hiciera lo que hiciera, siempre llegaba al mismo punto en mi vida: nada me satisfacía. Finalmente, cuando entré en lo profundo de mis miedos, me di cuenta que yo no me amaba en absoluto.

Una vida sin miedo

Pasamos la vida entera buscando el amor, pero no creemos poder encontrarlo. ¿Y si lo único real fuera el amor? ¿Cómo experimentaríamos esa realidad? Una vida sin miedo, viviendo permanentemente en el momento, recuperando la inocencia de la niñez, confiando en nosotros mismos sin dudar, percibiendo la propia perfección en todo.

Expandiendo el amor

Siempre intentamos cambiar nuestras circunstancias externas, siempre pensamos que si algo cambia afuera podremos ser felices. Perdemos nuestra capacidad de fluir en la vida. Tenemos tanto miedo que perdemos la confianza que nos da esa capacidad de fluir. Pero a medida que comenzamos a expandir la experiencia interna de amor-conciencia, comenzamos a confiar en que tal vez es posible que todo se esté desenvolviendo perfectamente.

Cuando vamos profundo y podemos anclarnos en una experiencia de amor-conciencia y la elegimos, podemos dejar ir todo aquello que no nos sirve en nuestra vidas: nuestras adicciones, nuestras preocupaciones, el autosabotaje, todo lo que impide la expansión del amor a nosotros mismos.

¿Quiénes verdaderamente somos?

El amor es la fuerza más grande que existe, lo único que existe, aunque lo experimentemos en un nivel tan mínimo. A medida que esta fuerza comienza a expandirse, lo abarca todo, hasta que anula completamente la experiencia de separación y sufrimiento.

 ¿Dónde podemos no encontrar amor? No existe un lugar en el Universo donde no podamos  encontrar amor, pues  es lo único  que existe. Es la grandeza de quienes verdaderamente somos. Es todo.

Desapareciendo el miedo.

Y cuando finalmente experimentamos la unidad con nosotros y con todo, el miedo desaparece.  Y nos damos cuenta que no existe lugar en la creación donde lo maravilloso no ocurra. Pero primero debemos ir hacia adentro y hallar ese amor incondicional por nosotros, y luego el afuera reflejará ese resultado. Cuando aprendo a amarme incondicionalmente, puedo amar al mundo incondicionalmente, puedo dar dicha y paz a mi pareja, a mis amigos, a todo mi entorno.

Quiero que imagines por un momento

que cuando miras al espejo,

la persona a la que estás mirando

es alguien a quien verdaderamente amas.

Es mi deseo para ti.