Los MiedosLa Ansiedad Hackeando Nuestra Posibilidad De Bienestar
Isha Judd

El miedo no es lo contrario del amor: es amor vibrando muy bajo. Un recuerdo grabado en el cuerpo que, al atravesarlo, vuelve a ser amor.
Todos los miedos son ilusorios. Están dentro de ti, porque percibes todo a través de tu experiencia interna. Entonces, ¿qué es el miedo? Es amor, pero una vibración sumamente baja de amor.
El miedo es una memoria, un recuerdo que quedó grabado. Suceden incidentes en tu vida en los que de pronto te asustas, en los que te juzgan, te humillan, tal vez en los que te sientes violado. Con el tiempo todo eso queda grabado en tu cuerpo y empieza a crear una ansiedad.
Cuando algo sucede afuera, el miedo se dispara. Puede ser algo tonto: una broma, una canción, tal vez una persona en particular. Ese detalle toca el recuerdo grabado y de pronto vuelves a sentir la vieja ansiedad, como si el incidente estuviera pasando otra vez.
Por eso necesitas atravesarlo, exponerlo, sentirlo. No puedes sanar volando por los éteres. Para sanar tienes que estar en casa, tienes que estar en tu cuerpo. Muchos buscadores espirituales creen que ser espiritual es estar fuera del cuerpo, exaltado, teniendo experiencias extraordinarias. Cuando vuelven al cuerpo, descubren que el miedo sigue ahí.
Las facetas que enseño van elevando esa vibración, hasta que todo comienza a vibrar en una frecuencia muy alta. Te anclan en tu corazón y permaneces muy presente contigo. Nada de esto es intelectual: no hay conocimientos ni información, solo importa lo que emerge de ti.
La conciencia pura es constante, concreta, definitiva: una seguridad subyacente que sostiene todo. A medida que liberas el miedo, empiezas a experimentar amor incondicional. Esos recuerdos que tiñeron tu ventana de percepción se van yendo, y entonces comienzas a ver la realidad, a ver las cosas como son.
Señales de que el miedo te está gobernando
Un detalle mínimo (una broma, una canción, una persona) dispara de golpe una vieja ansiedad.
Vives sin realizar tu potencial, sin experimentar tu pasión y sin animarte a avanzar.
Buscas el amor donde no está y rechazas el que sí viene hacia ti.
Sientes separación, y detrás siempre hay un juicio que todavía no sanaste.
Reaccionas de un modo robótico y automático, sin darte cuenta de lo que te mueve.
Un caso para reconocerte
Los humanos rechazamos el amor, y la ironía es que lo que más pedimos es amor. Dices «quiero ese amor», pero justo ahí no hay amor. El amor real viene desde otro lado, y sin embargo respondes: «no, ése no lo quiero, no me lo merezco, es demasiado bueno para mí».
¿Algo de esto es consciente? No. Es tan robótico y automático que ni te das cuenta. Hasta que empiezas a encontrar el amor dentro de ti, y recién entonces se refleja afuera. En el momento en que sanas el juicio, puedes ver el amor que siempre estuvo viniendo hacia ti.
La práctica: del miedo al amor
Cuando el miedo se dispare, no huyas. Exponlo, siéntelo, atraviésalo: es la única forma de que se libere.
Ánclate en tu cuerpo y en tu corazón. Quédate presente contigo, en casa, sin volar hacia afuera.
Busca el juicio que hay detrás de la separación que sientes. Ahí está lo que necesitas sanar.
Devuélvete el amor: repite en silencio «me merezco el amor» cada vez que aparezca la voz que te dice que no.
Enfócate en ese espacio en tu corazón que te dice «sí», y empújate a darte todo lo mejor.
El miedo es amor en una vibración baja: atraviésalo y vuelve a ser amor.
FAQ
Para Isha Judd, el miedo es amor, pero en una vibración sumamente baja. Todos los miedos son ilusorios: están dentro de ti, porque percibes todo a través de tu experiencia interna. No son un enemigo que combatir, sino una frecuencia baja que puedes elevar. Cuando lo entiendes así, dejas de pelear con el miedo y empiezas a atravesarlo para que vuelva a ser amor.
Para profundizar

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