Los MiedosLa Ansiedad Hackeando Nuestra Posibilidad De Bienestar
Isha Judd

El egoísmo nace del miedo, no de que seas mala persona. Cuando conoces tu grandeza y te amas como eres, se cae solo, sin juicio ni culpa.
Tienes que dejar de juzgar lo que has hecho en tu vida. Esto es un juego, un juego que elegiste jugar. Todo lo que has logrado, todo lo que has atravesado, ya sea que lo juzgues como bueno o malo, ha creado tu experiencia humana. Es maravilloso, es especial, es mágico. Es perfecto.
Por eso conviene volverse más inocente. Hagas lo que hagas, confía, y hazlo desde un lugar de dicha. Piensas que deberías estar haciendo algo diferente, pero no: solo tienes que estar cien por ciento presente en cada momento, sin juzgarte por lo que eres.
Mientras te mantengas encerrado en la ilusión del miedo y la protección, vas a experimentar el egoísmo. Te percibes a ti mismo como pequeño y con posibilidad de ser lastimado, de modo que actúas de forma egoísta y te aferras desde un lugar de necesidad.
Cuando conoces tu grandeza no sientes necesidad de tomar del otro, porque estás completo en ti mismo. A medida que expandes tu conciencia y el miedo se disuelve en el amor, el egoísmo se cae naturalmente. Pero no te juzgues por ser egoísta: esa es una respuesta automática que aprendimos en la niñez.
Los juegos de manipulación de nuestras familias suelen usar el egoísmo como su herramienta favorita: «eres egoísta, deberías cuidar a tu hermana, deberías compartir tus cosas, si nos quisieras no nos dejarías». Toda la sociedad moderna usa estas manipulaciones para tener control y hacernos sentir seguros: «si te puedo hacer sentir culpable, harás lo que quiero».
La culpa es el ego, esa voz que te dice «eres malo, no eres una buena persona, eres egoísta». Esa voz te mantiene pequeño. Juzgarte como egoísta te deja atrapado en la pequeñez y en el miedo, y a su vez el miedo te mantiene atrapado en el egoísmo. Cuando empiezas a perdonarte y a amarte exactamente como eres, los juicios y la culpa empiezan a caer.
Señales de que actúas desde el miedo, no desde el amor
Te percibes pequeño y con posibilidad de ser lastimado, así que te aferras desde la necesidad.
Sientes que tienes que tomar del otro, en vez de sentirte completo en ti mismo.
Una voz te repite «eres malo, eres egoísta, no eres una buena persona» y te mantiene pequeño.
Cedes ante la culpa que otros usan para controlarte: «si me quisieras, harías lo que quiero».
Te juzgas por ser egoísta, sin ver que es una respuesta automática aprendida en la niñez.
Un caso para reconocerte
«Me voy para Europa, las cosas van a ser mejores en Europa». Crees que huyendo hacia afuera vas a estar mejor, pero cuando llegas aparece la misma sensación: «Ahhhh, sigo aquí». No hay adonde ir, porque dondequiera que vayas, ahí estarás tú.
Habrá momentos en los que no sentirás dicha: te vas a sentir triste y molesto, vas a odiar todo, vas a querer salir corriendo. Está bien, no pretendas sentirte dichoso si no lo estás. La cuestión es que la salida no está afuera, porque siempre estarás contigo mismo. Por eso conviene disfrutarte.
La práctica: amarte para que el egoísmo se caiga solo
Deja de juzgar lo que has hecho: recuérdate que es un juego que elegiste y que tu experiencia es perfecta tal como es.
Sé más inocente: hagas lo que hagas, confía en tu corazón y hazlo desde un lugar de dicha, cien por ciento presente.
Cuando aparezca la culpa, reconócela como la voz del ego que te quiere mantener pequeño, y no le creas.
Perdónate y ámate exactamente como eres; al hacerlo, los juicios, la culpa y el egoísmo empiezan a caer solos.
Vuelve a este momento, el único que existe: sumérgete ahí y sé feliz, sin esperar que el afuera cambie primero.
No hay adonde ir, porque dondequiera que vayas, ahí estarás tú.
FAQ
Para Isha Judd, el egoísmo viene del miedo. Mientras te mantengas encerrado en la ilusión del miedo y la protección, te percibes pequeño y con posibilidad de ser lastimado, así que actúas de forma egoísta y te aferras desde la necesidad. No es que seas mala persona: cuando conoces tu grandeza y estás completo en ti mismo, ya no necesitas tomar del otro. A medida que el miedo se disuelve en el amor, el egoísmo se cae naturalmente.
Para profundizar

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