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¿Cómo hacer realidad nuestros planes y esperanzas?

By 15 Julio, 2015Artículos

Este año, ¿estamos reeditando los anhelos con la esperanza de que esta vez sí?

Siempre el deseo con apego te lleva a sufrir, pues no estás abrazando el momento presente, sino que estás ausente en pos de un anhelo futuro, o sea, no estás tejiendo aquello que será la obra final. Estás ausente ahora. Entonces ¿quién está creando este momento?

Estás poniendo tu felicidad en un momento futuro, pero ¿qué sucede cuando llegas a ese momento, más allá de que logres el objetivo o no, si tu felicidad dependía de eso? Necesitarás otro deseo, otra esperanza, otro objetivo para sentirte feliz.

En realidad tienes que aprender a abrazar cada momento y a transformarlo en un viaje de autodescubrirmiento, de dicha, no a realizarse en un momento futuro, cuando tenga, o cuando gane, o cuando logre, o cuando lo que sea, pensando que entonces serás feliz, pues sí, tal vez puedas ser feliz por un momento, pero tendrás que ser feliz después también.

Esto, para mí, fue mi gran descubrimiento, pues yo era una persona que siempre lograba lo que quería, porque era testaruda y enfocada, y luego me daba cuenta que cuando lo lograba siempre quería algo más, hasta que finalmente pude ver que hay siempre otro momento. Así que los invito a ser concientes, pues la dicha es en este momento, y no tiene que ver ni con la situación financiera, o social, ni con la belleza propia, ni con quien te ame, ni nada externo, sino que con qué es lo que eliges en cada momento. Si vas postergando ser, en este momento, por lo que suceda cuando tengas la pareja perfecta que te hará feliz, o para cuando logres esto o aquello…estarás persiguiendo una ilusión, una ilusión que te lleva a enfocarte en otro momento, en el afuera, en lugar de estar totalmente presente en tu vida, eligiendo la felicidad interna, sintiendo y llevándola a tu vida externa en cada momento, siendo la conciencia en cada momento, compartiendo, y de ese modo, viviendo en dicha permanente con vos mismo y con todo tu alrededor.

Mi invitación es a que te preguntes: ¿qué es lo que me hace sentir bien?, y comenzar a ser sensible en detectar eso, esa sensación linda, silenciosa y profunda que viene porque sí. En este momento, si prestas atención a tu cabeza que se pelea con todo y anda negando esto o aquello, ¿cómo te sentís? Y si te conectás con el corazón, entregándote en este momento a ese suave sentir, ¿cómo te sentís? ¿Dichoso y feliz porque sí? Entonces, a discernir cuál es el amor y cuál es la dualidad que te lleva a sufrir en algún punto por enfocarte en el descontento.

Observa a los niños, enfocados, durante horas pueden estar haciendo algo hasta lograr lo que quieren, pero no es que tienen la meta, el objetivo en un futuro. Van experimentando en el momento, totalmente enfocados, siendo 100% ahora, y son dichosos en ese hacer, hasta que sienten que ya está, que lograron lo que querían, no con objetivos prefijados, no con el peso del “tener que” o “deber hacer”, no con la imagen del “que dirán”, con miedo a ser criticados, sino en dicha, haciendo desde dentro, conectados con su ser.

Nosotros nos imponemos objetivos, nos imponemos demostrar, lograr, y así terminamos exhaustos. ¿Qué te parece empezar este año liviano, comenzando a soltar, y viviendo en cada momento con la liviandad del descubrir la experiencia interna que esta acción externa me permite disfrutar? Esta es mi invitación a compartir.

Artículo publicado en LosAndes.com.ar , Argentina, Enero 2012

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