La AbundanciaEl Verdadero Arte de Manifestar: Amor Propio y Creación Consciente
Isha Judd

Seguiste todas las reglas buscando aprobación y aun así no eres feliz. Confiar en tu corazón empieza por vaciar las creencias prestadas y volver adentro.
Para poder confiar en tu corazón tienes que vaciar todas esas ideas y creencias que fuiste adquiriendo a lo largo de tu vida. Lo hermoso del corazón es que se siente tan pleno que siempre da, pero da desde la abundancia, no desde una idea.
Muy distinto es dar pensando: «soy una buena persona, entonces doy; hago lo que me dicen; no importa que me abandone a mí misma y que después me resienta, doy igual». Eso no viene del corazón, viene de un rol. Cuando cultivas la conciencia y el amor dentro de ti, la diferencia entre el amor y la transigencia se vuelve clara, y ya no es algo que tengas que pensar: es natural.
La conciencia fluye con lo que sea, da de forma natural, no tiene nada de egoísta, y ahí hay claridad. Cuando no damos desde la conciencia, la cosa va en muchas direcciones y muy a menudo terminamos resentidos: «hice todo lo correcto, fui al colegio, me gradué, estudié lo que mis padres querían, me casé, tuve hijos, la vida tendría que haberme dado más, porque seguí todas las reglas».
Pero, ¿por qué seguiste todas las reglas? Porque querías recibir aprobación, porque tenías miedo de perder el amor, porque en realidad no sabías lo que querías. Y un día te esforzaste tanto, y el marido se va, los hijos no te hablan, y te enojas hasta con Dios. Seguiste las reglas porque creías que era lo que tenías que hacer, sin saber quién eras: solo actuabas un rol, con una máscara o muchas.
Siempre creemos que la felicidad está en el futuro, que es algo que vamos a obtener, y esa es una ilusión enorme, porque el deseo es eterno. Nunca tiene fin: quiero más, quiero más. Y cuando por fin consigues lo que querías, ¿cuánto te dura la felicidad? Poco, como agua que corre entre los dedos, porque no es real, y enseguida sales a buscar otra cosa.
La libertad viene de la ausencia del deseo. Puedes crear con dicha y fluir para dar, pero si siempre andas buscando la felicidad afuera, te vas a desilusionar, porque eso que buscas está adentro. Cuando vas adentro y expandes tu conciencia, encuentras tu ser verdadero, y todo viene de esa esencia: ilimitado, perfecto, sea lo que sea que suceda. Ahí eres libre para confiar en tu propio corazón y encontrar tu propia respuesta.
Señales de que no confías en tu corazón
Das porque «eres buena persona», aunque te abandones y después te resientas.
Seguiste todas las reglas esperando que la vida te devolviera algo, y te sientes estafado.
Hiciste lo que otros esperaban de ti sin saber realmente lo que tú querías.
Persigues la felicidad como algo del futuro, y cuando la alcanzas se te escapa enseguida.
Vives en el «quiero más», siempre con una exigencia y una disconformidad de fondo.
Un caso para reconocerte
Alguien que hizo «todo bien»: estudió lo que se esperaba, se casó, tuvo hijos, cumplió cada regla, y aun así se siente infeliz y resentido, enojado incluso con la vida por no haberle devuelto lo prometido. El problema no fueron las reglas, sino el motivo: las siguió por aprobación y por miedo a perder el amor, sin saber quién era.
Fíjate en el «quiero más» que nunca se apaga. Consigues algo y la felicidad dura poco, como agua entre los dedos, y ya estás buscando lo siguiente. Ese anhelo eterno es la señal de que buscas afuera lo que solo vas a encontrar adentro.
La práctica: volver a tu corazón
Antes de dar, nota desde dónde lo haces: ¿desde la abundancia del corazón o desde el «debo ser buena persona»?
Vacía una creencia prestada: pregúntate si de verdad es tuya o si la seguiste por aprobación.
Cuando aparezca el «quiero más», detente y observa ese anhelo en lugar de obedecerlo.
Trae la dicha a este momento en vez de esperar una felicidad futura que siempre se corre.
Ve adentro y expande tu conciencia: desde tu ser verdadero encontrarás tu propia respuesta.
Ya eres eso que estás buscando: ve adentro y serás libre para confiar en tu propio corazón.
FAQ
Vaciando las ideas y creencias que fuiste adquiriendo a lo largo de la vida, dice Isha Judd. El corazón se siente pleno y da desde la abundancia, no desde una idea como «soy buena persona, entonces doy aunque me abandone». Cuando cultivas la conciencia y el amor dentro de ti, la diferencia entre el amor y la transigencia se vuelve clara y natural, no algo que tengas que pensar. Desde ahí, ir adentro y expandir tu conciencia te devuelve la libertad para confiar en tu corazón.
Para profundizar

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