La AbundanciaEl Verdadero Arte de Manifestar: Amor Propio y Creación Consciente
Isha Judd

Todos creamos lo que necesitamos en cada momento. Dejar de vernos como víctimas es empezar a sostener a los demás, y a nosotros mismos, desde la grandeza.
Cada persona tiene exactamente lo que necesita en cada momento. Cuando nuestro Centro Isha estaba en Colombia, cerca vivía una familia que se sustentaba de vender los cocos que recogía del suelo. Esa era su única fuente de ingresos y, aun así, los niños vivían en el paraíso: jugaban en la playa y la disfrutaban como lo hacen todos los niños en cualquier parte del mundo. Su padre trabajaba por casi nada, no tenían comodidades modernas, pero tenían todo lo que necesitaban, en cada momento.
El problema es que casi nunca lo creemos así, y por eso no podemos apreciar lo que llega a nosotros. Nos convencemos de que somos víctimas de lo que nos tocó y dejamos de ver que ese lugar también lo estamos creando. Nadie es víctima: todos creamos lo que necesitamos, solo que tal vez no sea como pensamos que tiene que ser.
Uno de aquellos niños llegó a ser nuestro estudiante. Su familia vivía prácticamente en la selva colombiana, esa era toda su vida. En el Centro conoció a otra estudiante, una doctora de Bogotá, y con ella se casó. Creó algo distinto de aquello en lo que había nacido, y eso es lo importante: todos podemos crear algo diferente.
Nada de esto significa quedarnos quietos ni resignarnos. Junto a mi equipo de maestros seguimos trabajando para que haya más amor, elevando la conciencia y llevando la práctica a las áreas más vulnerables de la sociedad como parte de nuestro programa de servicio. Crear lo que necesitamos y querer mejorar las cosas no se contradicen: van de la mano.
Pensamos que el sufrimiento tiene una sola cara, la de quien no tiene nada. Pero incluso quienes parecen felices porque lo tienen todo, sufren. Piensa en Michael Jackson: tuvo fama, un talento enorme y todo el éxito que cualquiera podría soñar. Él lo había creado y, sin embargo, no lo podía ver ni disfrutar. Sufría creyendo que el público lo rechazaba, no le gustaba su apariencia y se dedicó a modificarla sin parar.
Creemos que la fama y la fortuna nos liberan del dolor de la condición humana, pero lo ilusorio nunca puede dejarte satisfecho. Solo cuando vemos a través de la ilusión nos damos cuenta de que la plenitud existe y de que el sufrimiento está en nuestra mente, no en lo que tenemos o dejamos de tener.
Señales de que te estás viviendo como víctima
Sientes que la vida te pasa por encima y que lo que te toca es algo que no elegiste.
Miras a otros como pobres o desafortunados y sufres por ellos en lugar de sostenerlos.
Crees que tener más, o que las cosas fueran distintas, por fin te dejaría en paz.
Te la pasas salvando a los demás mientras descuidas lo que necesitas para ti.
No terminas de amarte, y por eso el sufrimiento reaparece en algún lugar.
Un caso para reconocerte
Yo era total víctima. Me abandonaron cuando era bebé y, como me sentí abandonada, me pasé la vida salvando a los demás, incluso a los perros callejeros. Era la Presidenta del Club del Abandono. Pero en el fondo no estaba salvando a nadie: estaba intentando salvarme a mí misma.
El día que empiezas a ser más gentil contigo, algo se acomoda. Sigues dando, sigues amando, sigues ayudando, pero ya no lo haces desde la herida ni desde el sufrimiento. Lo haces desde el amor, sabiendo que la otra persona es grandiosa, igual que tú.
La práctica: sostener desde la grandeza
Piensa en alguien a quien mires con lástima o por quien sufras. Nómbralo, sin juzgarte por hacerlo.
Pregúntate qué carencia tuya se activa al verlo así: ¿necesitas salvarlo para sentirte útil, para calmar tu propia herida?
Enfócate en tu corazón y devuélvete esa atención a ti. Sé más gentil contigo antes de salir a rescatar a nadie.
Ahora mira de nuevo a esa persona y sostenla en su grandeza, no en su falta. Recuerda que también está creando lo que necesita.
Sigue dando y ayudando, pero desde el amor y no desde el sufrimiento. Recibir el apoyo del otro también es parte de la creación.
Cuando dejas de verte como víctima y encuentras tu propia grandeza, ves a todos los demás así también.
FAQ
Significa que todos creamos lo que necesitamos en cada momento, aunque no siempre sea como creíamos que debía ser. Verte como víctima es olvidar que también estás participando en lo que vives. No se trata de negar el dolor ni de culparte, sino de dejar de sentirte a merced de todo. Desde ahí puedes crear algo distinto, como puede hacerlo cualquiera, y sostener a los demás en su grandeza en lugar de en su falta.
Para profundizar

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