La MuerteEscucharte a ti mismo
Isha Judd

La pérdida sacude tu vida y te muestra lo frágil que es todo. Ese sacudón es un llamado a cambiar, a dar más y a elegir el amor.
La pérdida es parte de la vida. Puede ser un terremoto, la edad avanzada, un avión que se estrella, una enfermedad que se lleva a mucha gente. Va ocurriendo intermitentemente a lo largo de la historia, y siempre llega como un sacudón que nos despierta.
En medio de ese sacudón empezamos a ver nuestra vulnerabilidad y a apreciar lo que tenemos, porque también vemos lo fácil que es perderlo. Es horrible perder a quienes amas, sobre todo cuando no lo puedes anticipar, pero justamente por eso puedes usar esa experiencia para transformarte.
Ante la pérdida, muchas personas se sienten víctimas, porque parece venir de ninguna parte y da la sensación de que nadie puede hacer nada. Y sí, lo que ocurre puede ser horrible, especialmente para los más ancianos, que a veces se van solos, sin sus seres queridos cerca.
Pero esa pérdida se puede honrar de una sola manera: a través del cambio. Cada sacudón es un llamado a cambiar, un recordatorio de que lo que llega a tu puerta, tarde o temprano, llega a la puerta de todos. Nadie queda realmente afuera.
Estas situaciones nos muestran lo conectados que estamos todos. A veces lo vemos de la forma más dura, a través de aquello que nos hace daño. Durante mucho tiempo no vimos el amor ni la necesidad del otro: los que lloraban, los que necesitaban comida o medicinas. No lo veíamos hasta que llegaba a nuestra puerta.
Por eso la humanidad tiene que cambiar. Tenemos que ser más compasivos, dar más y funcionar como uno solo, cuidándonos unos a otros. Y algo muy importante: cuidar el planeta, porque este es nuestro hogar. No hay nada que no seamos, somos todo, y podemos generar ese amor en todo lo que nos rodea.
Señales de que la vida te está pidiendo cambiar
Una pérdida te golpea de repente y sientes que no hay nada que puedas hacer.
Descubres lo frágil que es todo aquello que dabas por seguro.
Persigues ilusiones para llenar un vacío interno, en lugar de apreciar lo que ya tienes.
Culpas a los demás por lo que sucede en tu mundo, en vez de tomar responsabilidad.
Sientes el impulso de dar más tiempo, más atención y más amor a quienes te rodean.
Un caso para reconocerte
Piensa en las personas mayores de tu vida. Es fácil dejarlas para después, atrapado en tus propias prisas, hasta que un día ves de golpe lo frágil que es su presencia. En ese momento entiendes que lo que tienes se puede perder, y que valorarlo depende de ti.
Isha propone algo concreto: pasar más tiempo con ellas, apreciarlas de verdad, ver la fragilidad de lo que compartimos y honrarla. Para ella se resume en eso: más atención, más tiempo, más amor, más de todo esto, mientras todavía estás a tiempo de darlo.
La práctica: hacer elecciones nuevas
Aprecia lo que tienes en lugar de perseguir ilusiones nacidas de sentirte vacío por dentro.
Pasa más tiempo con las personas mayores, dales atención y valora su fragilidad.
Toma responsabilidad por lo que sucede en tu mundo, en vez de culpar a los demás.
Pregúntate con sinceridad: ¿cómo puedo cambiar?, ¿cómo puedo darle al mundo?, ¿cómo puedo ser más?
Elige enfocarte en aquello que es ilimitado y universal, eso que está dentro de todos: el amor.
No hay nada a lo que no podamos sobrevivir. Podemos superarlo todo, pero hay una única solución: aprender a enfocarnos en el amor.
FAQ
Para Isha Judd, la pérdida es parte de la vida y llega como un sacudón que nos despierta. Puede ser un terremoto, la edad avanzada, un accidente o una enfermedad, y va ocurriendo a lo largo de la historia. Ese golpe nos muestra nuestra vulnerabilidad y nos hace apreciar lo que tenemos, porque vemos lo fácil que es perderlo. Por eso, en lugar de vivirla solo como algo horrible, propone usarla para cambiar y madurar.
Para profundizar

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