Unificación Isha Judd
No es el tiempo que pasás con ellos, es la calidad de tu atención. Acá te compartimos herramientas concretas de la Unificación para estar presente con tus hijos de verdad.
Los Hijos · 4 min de lectura

Cómo estar presente con tus hijos de verdad

No es el tiempo que pasás con ellos, es la calidad de tu atención. Acá te compartimos herramientas concretas de la Unificación para estar presente con tus hijos de verdad.

Equipo Isha

Ideas clave

  • La presencia no depende de las horas que pasás con tus hijos, depende de dónde está tu atención mientras estás con ellos.
  • Perder la paciencia y arrepentirte después no significa que seas mala madre o mal padre: es una señal de que tu atención estaba en otro lado.
  • Antes de entrar a casa, cerrá los ojos un momento, pensá la faceta Amor me crea en mi perfección y llevá tu atención al corazón. Entrá desde ahí.
  • Estar presente con vos mismo es lo que te permite estar presente con tus hijos de verdad.
  • Cuando llegás presente, compartir con tu familia se disfruta, no solo se cumple.

Estás con tus hijos todo el día, pero ¿estás realmente con ellos? Es una pregunta incómoda porque la respuesta casi siempre es que no, no todo el tiempo. Y eso no te hace mala madre o mal padre: te hace una persona con la mente ocupada en demasiadas cosas a la vez. Por eso en este artículo te compartimos herramientas para estar presente con tus hijos de verdad, desde la práctica de la Unificación.

Estar con ellos no siempre es estar presente

Pasás horas en la misma habitación que tus hijos: la cena, la tarea, el camino a la escuela. Pero tu cuerpo puede estar ahí mientras tu mente sigue en el trabajo, en un mensaje pendiente o en la próxima tarea de la casa. Ellos lo sienten, aunque no lo digan con palabras. Estar físicamente con los hijos todo el día no siempre es estar presente con ellos.

Qué hacer con la impaciencia y el arrepentimiento

También pasa lo contrario: con tus hijos perdés la paciencia por impaciencia y después sentís arrepentimiento. Les hablás más fuerte de lo que querías, o te desconectás por cansancio, y después de ese mal momento te queda la culpa. Esto no es un defecto de carácter. Es lo que ocurre cuando llegás a ellos sin haber vuelto antes a vos mismo. La impaciencia y el arrepentimiento que sentís después de un mal momento con los hijos no se resuelven prometiéndote tener más paciencia la próxima vez, se resuelven volviendo primero a tu centro antes de que el momento ocurra.

Guías como 10 maneras de relajarse y acercarse a su hijo proponen actividades conjuntas (comunicarse, leer, cocinar, planear salidas) para acercarte a tu hijo. Son útiles, pero no dicen qué hacer con la mente dispersa antes de empezarlas, que es justo lo que te lleva a perder la paciencia.

La calidad del tiempo compartido importa más que la cantidad de horas

No necesitás más cantidad de horas libres para estar presente con tus hijos. Necesitás que el tiempo compartido que ya tenés con ellos sea tiempo entero, no minutos repartidos entre ellos y tu cabeza. Diez minutos con tu atención completa valen más que dos horas con la mente en otro lado. Por eso la calidad del tiempo compartido importa más que la cantidad de horas: la pregunta no es cómo conseguir más horas, sino cómo estar entero en las que ya tenés.

Esta guía sobre estar presente para los hijos dice que el primer paso es en verdad querer estar y eliminar las distracciones como el teléfono. Es un buen primer paso, aunque no ofrece una técnica concreta para el momento exacto en que tu mente sigue enganchada en otra cosa.

La conexión con uno mismo determina la conexión real con los hijos

La conexión con uno mismo determina la conexión real con los hijos. Si tu mente está dispersa, tu presencia con tus hijos también lo está, sin importar cuánto los quieras. Estás presente con vos mismo, y entonces estás presente con ellos. De verdad. Esto es lo que enseña la Unificación: la presencia hacia afuera, hacia tus hijos, nace de la presencia hacia adentro, hacia tu propia conciencia. No podés dar lo que no tenés conectado en vos mismo.

Un momento para vos antes de entrar a casa

Esta es la herramienta concreta que te compartimos: antes de entrar a casa, cerrá los ojos un momento. Pensá la faceta Amor me crea en mi perfección y llevá tu atención al corazón. Entrá desde ahí.

No necesitás más de un minuto. Puede ser en el auto antes de bajar, en el ascensor o parado frente a la puerta. La idea es simple: en vez de entrar a casa con la mente todavía en lo anterior, entrás habiendo vuelto primero a tu centro. Esa diferencia, aunque parezca pequeña, es lo que tus hijos reciben del otro lado.

Podés repetir este momento para vos cada vez que notés que llegás con la mente dividida: al salir del trabajo, antes de levantarlos de la cama, antes de sentarte a cenar con ellos.

Compartí con tu familia y disfrutalo

Cuando entrás presente, compartís con tu familia y lo disfrutás, en vez de solo cumplir con estar ahí. La diferencia no está en lo que hacen juntos, está en cómo llegás vos a ese momento.

No se trata de agregar más actividades a tu semana. Se trata de llegar presente a las que ya tenés: la cena, el cuento antes de dormir, el camino a la escuela. Si querés seguir profundizando en esta práctica de volver a tu propio centro, podés leer también esta guía sobre dónde tiene que estar la seguridad y esta guía sobre entregarse al momento presente.

Escribí FAMILIA por DM o en los comentarios y te compartimos herramientas para estar presente con tus hijos de verdad.

Con cariño, el equipo de maestros y facilitadores de la Unificación.

FAQ

Preguntas frecuentes

  • Preguntá algo que te interese a vos también escuchar, no solo lo que creés que debés preguntar. Lo que importa menos es la pregunta exacta y más tu atención completa en la respuesta. Si llevás la atención al corazón antes de preguntar, la conversación cambia aunque la pregunta sea sencilla.

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Para profundizar

Lleva esto a tu práctica.

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