Cuando hablo de vivir el momento presente no me refiero a ser un monje, sino a constantemente estar “volviendo” al momento presente. Por supuesto que debemos organizar nuestra vida: si vamos a viajar a algún lado debemos reservar el ticket, ¿cierto?

A lo que me refiero es a la «preocupación», al estar preocupándonos por el futuro o estar arrastrando el pasado al futuro. Es eso lo que tenemos que dejar de hacer. Si el pasado aparece y nos afecta, tenemos que sentirlo y dejarlo ir. No se trata de sufrir, no se trata de sentirnos culpables, no se trata de estar proyectando nuestros miedos antiguos en un momento que aún no existe.

Se trata de cambiar, y de esa manera, estar en un momento nuevo. Estoy aquí, en este momento, anclado. Tengo que volar a Brasil y asegurar mi ticket, no necesito estar preocupado porque tal vez el avión llegue tarde. Éste es un ejemplo práctico claro, podrían ser cosas más serias, pero el poder estar en el momento, anclados en nuestra conciencia, en nuestro corazón, comienza a brindarnos una experiencia muy importante, que es la confianza.

Porque como siempre estamos en nuestra mente, no confiamos. En cambio, cuando estamos en el corazón comenzamos a fluir, a confiar, comenzamos a decir que sí, a ver con claridad, y entonces todo comienza a cambiar porque estoy presente, en mi corazón, en cada momento. Cuando me estoy preocupando o me estoy arrepintiendo nada cambia, siempre todo sigue igual, no hay evolución.

Entonces, se trata de siempre estar retornando a la perfección de este momento. Y si estás en tu corazón, estás enfocado en la apreciación, en el amor, en la gratitud y en la unidad ¿Y qué estás creando en tu vida? Estás creando exactamente eso, porque tu foco es ése, y es eso lo que estás proyectando hacia afuera, no el miedo.

Si te internas en la jungla podrás ver que todos los animales están ocupados en algo, ciertos animales en esto, otros en aquello, las jirafas en esto, y los hipopótamos en lo otro, y cada uno está en el momento presente, todos. De pronto surge un peligro y todos los animales, no sólo uno sino la jungla entera se vuelve loca, todos comienzan a gritar, a chillar, a rugir! Luego el momento pasa y todos se calman de nuevo, y continúa cada cual haciendo lo suyo, presentes en el momento.

Y es increíble poder ver eso, ellos siguen en lo suyo en cada momento. En cambio los humanos siempre estamos preocupados, preocupados por el futuro, por los seguros en el futuro, por la protección para el futuro, y todo tiene que ver con lo externo, lo externo, lo externo, porque he acumulado, acumulado, acumulado y ahora debo proteger, proteger, proteger…

Y sufrimos. Pero tenemos que mirar y buscar alguna manera de simplemente estar aquí, presentes, y empezar a disfrutar de todo en lugar de estar preocupados de protegerlo.

Los musulmanes tienen un dicho: «Ata a tu camello y deja todo en manos de Alá», y es eso lo que necesitas hacer: haces todo, organizas todo y después vuelves al corazón y entonces realmente empiezas a ver la magnificencia de la vida, de todo lo que has creado.

Articulo original tomado de Estrella Valpo

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Viviendo el momento presente
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Cuando hablo de vivir el momento presente no me refiero a ser un monje, sino a constantemente estar “volviendo” al momento presente.
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