RelacionesCómo empezar a soltar el apego
Isha Judd

No puedes dar de verdad lo que no te das a ti mismo. Aprender a quererte primero es lo que te conecta con una fuente inagotable de amor para compartir.
No puedes querer de verdad al otro si primero no te quieres a ti mismo. Isha siempre se hizo la misma pregunta: «si yo no me quiero, ¿cómo puedo querer?». Aprendimos, como todos, que hay que amar al prójimo como a uno mismo, pero por más que lo intentábamos no lo lográbamos. Y en la base de las adicciones, los sufrimientos y los dramas estaba siempre lo mismo: no sabíamos querernos.
Esa falta de amor a uno mismo es la raíz de las adicciones, de los hábitos autodestructivos, de las depresiones y de tantas formas de mostrar que hay algo con nosotros que sentimos que está mal. Por eso el punto de partida no es el otro: eres tú.
Aprendimos muchas cosas en la vida: a realizar tareas, a representar roles, a cumplir las expectativas que la sociedad tiene sobre nosotros. Aprendimos una profesión para competir en el mundo, aprendimos las reglas del juego, aunque cambien y quedemos exhaustos tratando de seguirlas. Pero la mayoría no aprendió a quererse, ni a apreciarse, ni a ser incondicional consigo mismo frente a cualquier situación.
Siempre esperamos que el amor y la incondicionalidad vengan de afuera: de la familia, la pareja, los amigos. Y muchas veces, sin darnos cuenta, somos nuestro peor enemigo. Nos enseñaron que quererse a uno mismo es ser egoísta, pero eso no es más que una creencia, una idea que nos alejó de nuestro centro interno.
Es muy importante que aprendas a quererte primero: recién entonces podrás amar a los demás de forma incondicional. A menudo nos perdemos en querer a los otros. Amamos y damos tanto que nos abandonamos a nosotros mismos, y ahí hace falta encontrar un balance entre lo que se hace y lo que se siente.
Cuando no te quieres, esa inseguridad te lleva a mendigar un poco de cariño, o a anestesiarte con cualquier sustancia para no sentir. La única posibilidad que Isha encontró es esta: hallar ese amor dentro de ti. Cuando lo haces, quedas conectado con una fuente inacabable de amor incondicional para dar y compartir sin límite, sin esperar recibir.
Señales de que no estás sabiendo quererte
Buscas afuera (en la pareja, la familia, los amigos) la incondicionalidad que no te das a ti mismo.
Sientes que vales tan poco que andas mendigando un poquito de cariño.
Consumes alcohol o sustancias para sentirte más seguro o para no sentir el miedo al socializar.
Comes en exceso para no sentirte fuera de lugar, o caes en una depresión que no te deja moverte.
Amas y das tanto a los demás que terminas abandonándote a ti mismo.
Un caso para reconocerte
Estás en una reunión y aparece la inseguridad. Para sentirte seguro o no sentir el miedo, aunque sea en ese momento, consumes algo, o comes de más para no sentirte fuera de lugar. La atención se te va toda hacia afuera y empiezas a acelerarte, ansioso, asustado.
En otro momento, tu cabeza empieza a pasar las películas de lo que dijiste, hiciste o no hiciste, de lo que habría o tendría que haber pasado. Te pierdes en lo externo y en lo que la mente te dice. Pero tu verdad es mucho más profunda y está dentro de ti.
Qué hacer para empezar a quererte
Cuando veas que la atención se va a todo lo externo y empiezas a acelerarte, ansioso o asustado, para.
Ve hacia adentro y siente el corazón; si practicas una técnica o faceta, usa una y quédate muy presente.
Cuando te sientas sereno de nuevo, sigue con lo que estabas haciendo.
Cuando tu cabeza empiece a pasar las películas de lo que dijiste o hiciste, para de la misma forma.
Ejercita ese músculo de atención interna cada día: así vas a empezar a sentir ese amor dentro de ti.
Tu verdad es mucho más profunda y está dentro de ti.
FAQ
Solo puedes dar de verdad lo que ya te das a ti mismo. Cuando no te quieres, das desde la carencia: amas tanto al otro que te abandonas, o buscas afuera la incondicionalidad que te falta adentro. Al quererte primero dejas de mendigar cariño y te conectas con una fuente inacabable de amor. Recién entonces ese «te quiero tanto» nace de la plenitud y no de la necesidad.
Para profundizar

Newsletter semanal con artículos, agenda de retiros y lo más leído del blog.
Al suscribirte aceptas nuestra Política de privacidad.