AdiccionesRompiendo con Relaciones Tóxicas, Abrazas el Amor Propio
Isha Judd

Nos enseñaron a buscar la felicidad en el futuro, y ese apego a que todo sea de cierta forma es lo que nos hace sufrir. La salida es rendirse a este momento.
Nos enseñaron a pensar que la felicidad está en el futuro, y por eso vivimos buscándola en otro momento que no es este. Fíjate de qué manera estás apegado a que algo sea de una forma determinada: cuando no puedes apreciar lo que hay, ese apego es lo que te hace sufrir.
La vida es una multitud de experiencias, y una vez que aprendes a rendirte a cada momento, puedes apreciarlo todo. Las cosas que más nos cuestan son siempre oportunidades para crecer. La dicha llega de forma natural cuando estamos anclados en el presente, en la conciencia, pero lo primero que hacemos es buscar la felicidad «en otro momento».
Solo tienes que ser, ahora, en este momento, en tu corazón. Entrégate a lo que hay sin buscar nada más, porque esa entrega es lo único que necesitas hacer. Las personas que son felices no están buscando la felicidad «en otro momento», y las que se aman a sí mismas no buscan el amor afuera.
Ese es el secreto de estar en cada instante, anclado en tu conciencia: no es algo ilusorio ni pasajero, es interno, permanente y sin apegos. Cuando dejas de perseguir lo externo y vuelves a lo que ya eres, la dicha deja de depender de las circunstancias.
Es el ego el que quiere sufrir, y por eso te saca de este momento: el ego quiere atención, siempre está buscándola. Desde niños aprendemos a manipular para conseguir lo que queremos y recibir esa atención; algunos niños incluso se enferman a menudo para obtenerla.
De ahí nacen todo tipo de hábitos que nos llevan a sufrir, y el primero es no rendirnos al presente. Tenemos que aprender a rendirnos en cada momento, sin buscar nada, enfocados solo en nuestra conciencia, porque ahí no hay ilusión: hay algo interno y permanente.
Señales de que estás en un hábito que te hace sufrir
Buscas la felicidad «en otro momento» en lugar de apreciar lo que hay ahora.
Te apegas a que algo sea de una forma determinada y no puedes disfrutar lo que ya está.
Te sientes víctima y piensas «tú eres la razón por la que soy infeliz».
Haces que todo dependa de lo externo: «algo malo me están haciendo», «tú necesitas hacerme sentir mejor».
Actúas con máscaras y manipulas, sin mostrar tu esencia verdadera.
Un caso para reconocerte
Observa cómo aparece la voz de la víctima: «tú me estás haciendo sufrir, tú eres la razón por la que soy infeliz. Si te comportaras como yo quiero, yo podría ser feliz». Ahí todo depende de lo externo: «algo malo me está sucediendo», «algo malo me están haciendo», «tú necesitas hacerme sentir mejor».
Pero eso significa que no estás tomando responsabilidad por lo que estás siendo. Al no ser consciente llegas hasta ese punto, aunque en algún momento puedes empezar a ver a tu propia víctima y notar cómo sigues creando situaciones que te dejan estancado en ese lugar limitado.
La práctica: hacerte consciente para elegir otra cosa
Ríndete a este momento y entrégate a lo que hay, sin buscar la felicidad en otro instante.
Ve tu propia víctima: reconoce cuándo culpas a lo externo por cómo te sientes.
Ve profundo en ti para hacerte consciente de lo que estás haciendo, aunque esa energía densa te resulte cómoda por costumbre.
Recuerda que es una adicción, y que al hacerte consciente puedes elegir otra cosa.
Suelta las máscaras y la manipulación, y anímate a ser genuino aunque te sientas vulnerable.
Solo tenemos que ser. Ser, ahora. En este momento, en nuestro corazón.
FAQ
Para Isha Judd, el primero es no rendirnos al momento presente: buscamos la felicidad «en otro momento» en vez de apreciar lo que hay. Otro hábito es sentirnos víctimas y hacer que todo dependa de lo externo, culpando a los demás por nuestra infelicidad. También está el usar máscaras, manipular y actuar en lugar de mostrar nuestra esencia verdadera. Todos nos sacan del presente y nos dejan estancados en un lugar limitado.
Para profundizar

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