Los MiedosLa Ansiedad Hackeando Nuestra Posibilidad De Bienestar
Isha Judd

No son lo mismo. Ser ingenuo es no cerrar la puerta y esperar que nadie robe; ser inocente es elegir el amor sin necesidad de protegerte.
Ser inocente no es ser ingenuo. La diferencia es clara: el ingenuo baja la guardia y espera que nada malo pase (deja la casa abierta y sus cosas expuestas asumiendo que nadie las robará), mientras que el inocente elige el amor desde la confianza, sin necesidad de protegerse. Expandir la conciencia no significa perder el sentido común, significa dejar de vivir desde el miedo.
Es irónico, porque cuando le dices a la gente que opte por el amor, por la paz, y que confíe, piensan que tienes puestos anteojos color rosa y que tu percepción de la vida es irreal. Creen que lo real tiene que ver con la protección y con el miedo, porque hemos sido entrenados para creer eso. Pero la inocencia no es ceguera: es una elección consciente.
Se nos ha enseñado que cuando confiamos y somos inocentes estamos siendo ingenuos, y no es así. El hecho de que expandas tu conciencia no implica que dejes tu casa sin cerrar, todas tus posesiones expuestas en el jardín delantero y el portón sin llave, asumiendo que nadie te las va a robar. Claro que no: hay grandes posibilidades de que lo hagan.
Por eso expandir la conciencia tiene que ver con encontrar un equilibrio entre la confianza y el sentido común. La inocencia no cancela la prudencia: convive con ella. Ser inocente significa elegir constantemente el amor y confiar más y más en cada momento, sin por eso volverte ingenuo frente a la realidad.
Si soy inocente y elijo el amor, no estoy siendo ingenua: me estoy amando a mí misma. Estoy viviendo la certeza de que no necesito protegerme, porque el amor no necesita protección. Si no estás apegado, nunca puedes ser herido. En realidad, es únicamente porque estamos apegados por lo que la herida se produce.
A medida que expandes la conciencia dejas de elegir el miedo de forma automática. En su lugar generas una habitual sensación de confianza, y venir desde un lugar de confianza es amarte a ti mismo, porque confiar significa optar por el amor. Empiezas a darte cuenta de que cualquier desilusión que experimentes afuera es solo el movimiento de la dualidad, y que siempre hay algo que se te está mostrando para crecer.
Señales de que tu inocencia está creciendo
Dejas de elegir el miedo de manera automática y sientes una confianza más habitual.
Estás más presente en el momento y encuentras más dicha y más magia.
Ves más perfección en lo que pasa, en lugar de percibir la vida como algo de lo cual protegerte.
Te ríes más de ti mismo, porque descubres lo gracioso que eres.
Das más y más, sin esperar nada a cambio, desde un corazón inocente.
Un caso para reconocerte
Mucha gente da, pero da para recibir algo a cambio, o para ser amada. La conciencia, en cambio, da incondicionalmente y no espera nada. Es un movimiento natural, porque la conciencia es amor, y el amor da todo el tiempo: de hecho, eso es todo lo que hace, y lo hace porque no tiene apegos. No necesita nada, lo único que necesita es dar.
A medida que tu conciencia se expande te encontrarás dando más y más, y dar es el regalo más grande que puedes proporcionarte a ti mismo, siempre que venga de un corazón inocente. Ahí está la diferencia con el ingenuo: no das por miedo ni para protegerte, das porque el amor no necesita protección.
La práctica: volver a la inocencia
Vuelve a la inocencia y juega con tus creaciones, en lugar de vivir a la defensiva.
No te enganches en tener que hacer las cosas «bien»: ten más experiencias y atrévete más.
Deja de juzgarte y recuerda confiar en cada momento.
Cuando aparezca una desilusión, mírala como el movimiento de la dualidad que te muestra algo para crecer.
Ríete de ti mismo: te quita peso y te devuelve al presente.
Pero sé inocente, deja de juzgarte. Y recuerda confiar.
FAQ
El ingenuo baja la guardia y espera que nada malo pase; el inocente elige el amor desde la confianza. Ser ingenuo sería dejar la casa abierta asumiendo que nadie robará. Ser inocente, en cambio, es expandir la conciencia y encontrar un equilibrio entre la confianza y el sentido común: eliges el amor sin perder la prudencia. La inocencia no es ceguera ni ingenuidad, es una elección consciente que convive con la realidad.
Para profundizar

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