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Diario La Nación, Chile

By 14 Septiembre, 2015Entrevistas

Diario La Nación, Chile
Isha, la gurú que destronó a Deepak Chopra.
Junio 2010

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Su discurso fluido y sereno y su gran dominio escénico me sedujeron de inmediato. No. Esta vez no me refiero al Pánzer, ni -Dios me perdone- a monseñor Errázuriz. Estoy hablando de Isha. ¿La conocen?

A mí me convidaron a verla en vivo el miércoles pasado en el Club Providencia. Como no tenía idea de quién era, la busqué en internet. Famosa gurú internacional nacida en Australia, conferencista innata, profunda, guapa y con unas respuestas súper trascendentes a la búsqueda de sentido de cualquier mortal, es decir, lo que ya se quisiera la Comisión Bicentenario. No me quedó duda. Tenía que ir a escuchar a Isha en esta breve pasada suya por Chilito. Última pregunta para los auspiciadores: al entrar al centro de eventos, ¿nos harían comprometernos en un puerta a puerta partidario o en vacaciones de tiempo compartido en Miami? (¡Qué promiscuidad!) Me dijeron que no, que era gratis. Y partimos con la fotógrafa.

Llegamos justo para lo que yo llamo “el preámbulo de los convertidos”, ese momento conmovedor, previo a la entrada a escena del profeta oficial, en que desfila por el escenario gente como uno y habla de lo mal que estaba todo “antes”, y lo bien que está “ahora”, gracias al cambio. ¿Me explico? Le dije a la Isabelita que nos fuéramos, que nos habíamos metido por equivocación a una conferencia de prensa de la Secretaría General de Gobierno. Pero me agarró de un brazo y me obligó a sentarme. “Isha es la guía espiritual del momento en Europa”, me retó. Acto seguido, apagó el flash de su cámara, porque estaba prohibida toda luz que no fuera la del entendimiento, y se puso a sacar, así nomás, fotos a la multitud que abarrotaba el teatro y a las actrices de teleserie sentadas en primera fila.

Presté atención a los testimonios. Claude Gutiérrez nos ilustró sobre cómo dejó el alcohol y las drogas y encontró a una mujer preciosa 30 años menor que él. Impactante. Subió a la tribuna nada menos que Ximena Rivas, la talentosa actriz, a contarnos de su transformación. Gracias al método Isha -que podríamos aprender en un seminario de fin de semana- consiguió quererse a sí misma y se desprendió de sus máscaras, relató. ¿Es muy caro el curso como para ir con mi representante en el Parlamento?, pregunté pensando en las máscaras. Unas setenta lucas, me espondieron. Mmmmmm. Se podría pasar por Ley de Donaciones.

Con el teatro en penumbras, nos mostraron un video alegórico precioso, con caballos y frases para el bronce, tipo franja del No. Me empecé a entusiasmar. Estábamos todos -y todas- con la boca abierta. “¿Por qué caminar, si puedes volar?”, preguntó una voz en off en medio de la oscuridad. Toda la razón. Ese iluminado tendría que haber estado a cargo del helicóptero presidencial aquella fatídica madrugada en la Onemi. Pero bueno. Al menos estaba acá apoyando a Isha en su cometido salvador. Una cosa por otra.

Terminaron los testimonios y apareció ella. Isha. Naturalmente bella, toda de negro, voz aterciopelada… ídola. Nos contó de su infancia en Australia, su pasión por el éxito, sus negocios con caballos de carrera y su familia preciosa antes de que un golpe del destino le arrebatara todo, del verbo todo. Cayó a lo más profundo, estuvo dando palos de ciego por la vida. Pero, por fin un día, atinó e hizo lo que, según Ascanio, ya debería estar haciendo la Concertación: se apartó de lo accesorio para dedicarse de lleno a su búsqueda espiritual.

Tras lograr la iluminación, y desdeñando el poder y la gloria, Isha empezó a viajar por el mundo, como Clinton y Lagos, dando conferencias sobre el método con que logró su propio “despertar”. Lo suyo son unas “técnicas del portal diamante”, que expanden y estabilizan la conciencia y ayudan a encontrar una felicidad duradera. Cuando su traductora nos contó que a Isha la van a condecorar en el Parlamento argentino por ser embajadora de paz en el mundo, decidí que, de aquí en adelante, ella será mi gurú oficial. Ojalá no se ofendan Deepak Chopra, el cardenal Samoré o Ena von Baer. Imagínense: la guapa australiana, solita, ha publicado un montón de best sellers (como la Isabel Allende), viaja ene, y hoy tiene su propia fundación para ayudar al prójimo, algo así como la de Michelle, pero con muchas más lucas y más puestos de trabajo para los incondicionales, y sedes en hartos países. (¡Qué envidia! ¿No?)

El método Isha es el sueño del MOP y la Onemi: expande la alegría, conecta de verdad, elimina el pánico, remueve todo el estrés que hace colapsar los sistemas. Ojo en la UDI y en el PPD: no se saquen los ojos, entréguense a Isha porque mejora las relaciones interpersonales y aumenta la creatividad y el poder de decisión. ¿No les dije?

Supe que entre los cultures e incondicionales de la gurú australiana, se cuenta la ex ministra de Cultura, Paulina Urrutia (que dicen que aprendió con ese método infalible a amarse a sí misma), la Patty López y la Cata Pulido, que acudieron al Club Providencia fascinadas. También siguen a Isha, otras figuras eternas como Antonio Vodanovic, Jael Unger (que es maestra y todo) y la Malucha Pinto. Y hay VIP, como la diseñadora Chantal Bernsau y Francisco Llancaqueo. Uf, mejor no sigo. Hagan caso y compren el libro o vayan al seminario. Si no creen en Dios o en una coalición política, no importa: hay millones de personas que prefieren los sucedáneos: son más user-friendly y no escriben con letra torcida. //LND

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