La razón por la que no podemos amar a los de-más sin condiciones es porque no sabemos cómo amarnos a nosotros mismos. ¿Cómo puedo dar lo que no tengo? ¿Cómo puedo percibir la per-fección en otros, aceptarlos como son, si me veo a mí mismo como defectuoso? La única manera de amar incondicionalmente es aprender a amarnos primero a nosotros mismos.

Irónicamente, en la sociedad moderna tenemos la idea de que amarse a uno mismo es egoísta. Pero egoísta es el no amarse, porque mientras te rechazas y te juzgas, centrándote en lo que está mal, siempre vas a necesitar algo de los demás: la aprobación, la aceptación, el reconocimiento. Y eso es ser egoísta: tomar de tus seres queridos, en lugar de darles libremente.

Amarte a ti mismo es, en realidad, dejar de ser egoísta: asumir la responsabilidad de tu propia felicidad, tu propia realización como persona.
Si nos enfocamos en el amor en cada momento, si nos estamos amando en lugar de criticarnos, si es-tamos fluyendo, confiados y abiertos, dispuestos a dar y recibir desde esta abundancia de amor, enton-ces sí podremos experimentar felicidad verdadera, profunda. Y despertaremos felices porque sí, sim-plemente felices. Y si sucede algo que nos afecta podremos actuar desde ese amor, en lugar de sen-tirnos devastados por la situación.

El amor incondicional es el lenguaje del cora-zón, de modo que cuando hablamos nuestra ver-dad, nuestra cabeza y nuestro corazón están ali-neados. Muchas veces dedicamos nuestras horas a tanto acontecimiento externo y superficial, y eso nos aburre, no termina de satisfacernos. An-helamos algo que le dé un sentido más profundo a todo, donde podamos expresar la verdad de nosotros mismos.

Pero podemos revertir esto si nos dedicamos va-rias veces al día a permitir que nuestra atención, literalmente, baje de nuestra cabeza a nuestro co-razón, y se instale allí. Y si al hacer esto busca-mos algo que apreciar – puede ser un árbol flo-reciendo, un niño aprendiendo, un mayor enter-necido ante nuestra atención, el agua fluyendo y regando la tierra, o simplemente una canción – ¿Puedes sentir tu corazón como se expresa? ¿Sientes esa expansión?

Así, el estar contigo es suficiente, la propia pre-sencia es un placer, el poder dar libremente a aquellos a tu alrededor sin condiciones, sin nece-sidad, sin temor. Cuando te sientes completo dentro tuyo, es una alegría natural el dar a otros, para servirles en su propia auto-realización y re-cordarles su propia perfección.

Otra idea falsa es la de que esto alimenta el ego. Pero el ego en realidad es esa voz que nos con-vence de que hay algo malo con nosotros, esa voz que nos juzga y nos mantiene siempre sien-do menos. A menudo, como protección, se adop-ta una postura falsa de orgullo y superioridad arrogante, pero si no podemos ver esto por lo que realmente es – profundo temor e inseguridad – es porque estamos atrapados en el mismo juego del auto rechazo.

Entonces, el primer paso para poder amarte in-condicionalmente comienza por ser honesto contigo mismo, verte como eres en realidad, pues así, viendo y abrazando todo lo que eres, puedes también cambiar. No estoy hablan-do aquí de actuar el amor incondicional, sino de convertirte en el amor incondicional, de serlo. Y vas a ver que, al abrazarte como eres, te transformarás en la persona que siempre sentiste que querías ser.

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Amarnos incondicionalmente
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